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    ¿Cómo se calcula la economía de combustible de un vehículo?

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    Por Enrique Kogan (@autos_enrique)

     

    Cuando usted compra un vehículo nuevo en los Estados Unidos, éstos requieren tener etiquetas que muestren, entre otros datos, la cantidad de millas por galón que reciben, la cantidad que los propietarios pueden esperar gastar en combustible cada año, y cómo la economía de combustible se compara con vehículos similares.

    Aunque la etiqueta de un nuevo auto informa a los consumidores lo que quieren saber sobre el rendimiento de la gasolina del mismo, no explica cómo se calculan los números de economía de combustible.

    Para eso, tenemos que recurrir a la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA), que se encarga de la regulación de los requisitos de etiquetado y contenidos. La prueba de la EPA se realiza en el Laboratorio Nacional de Vehículos y Emisiones de combustible en Ann Arbor, Michigan.

    Para que EPA tenga los datos de economía de combustible, los vehículos son sometidos a una serie de pruebas diseñadas para reflejar las condiciones del mundo real en un ambiente controlado, donde los ingenieros no tienen qué preocuparse por factores como la climatología o los cambios de temperatura impredecibles.

    En el laboratorio, cada vehículo circula sobre un dinamómetro, que es una especie de cinta de correr para los autos.

    Esto permite a los ingenieros tener control de los automóviles en una forma similar a una caminadora para hacer ejercicio. Siguiendo la analogía, la EPA le da seguimiento a la cantidad de gasolina consumida, igual que un atleta podría centrarse en calorías que se queman.

    Sin embargo, la agencia somete a cada uno de sus vehículos a cinco escenarios de pruebas diferentes para ayudar a reproducir diferentes estilos y condiciones de conducción.

    El escenario de prueba de conducción en ciudad fue desarrollado para representar lo que sucede cuando un vehículo se opera en condiciones de parada y marcha (“stop-and-go”).

    El vehículo se pone a prueba durante unos 30 minutos, acelerando en los rodillos de la máquina a más de 55 millas por hora (mph), llega a una parada completa, y una vez más toma velocidad, hasta que más de 10 millas son probadas.

    Otras sesiones del dinamómetro de la EPA incluyen escenarios para cruzar la carretera, conducción a alta velocidad, conducción en ciudad con el aire acondicionado encendido, así como conducción en clima cálido y muy frío.

    La EPA calcula las calificaciones que usted ve en la etiqueta del vehículo mediante el uso de las pruebas de alta velocidad y de clima extremo para ajustar los puntajes brutos de las evaluaciones de la carretera y ciudad.

    Pero mientras que la EPA ha realizado este esfuerzo significativo para valorar cada vehículo que se pone a prueba, no prueba todos los vehículos del mercado.

    La gran mayoría de los vehículos de hoy, entre 85 y 90 por ciento de ellos, son probados por los propios fabricantes, que proporcionan los resultados a la agencia.

    La EPA hace las inspecciones seleccionando al azar, con un pequeño porcentaje de vehículos para sus propias pruebas en laboratorio.

    Vale la pena señalar que si un fabricante de automóviles tiene dos o más modelos de la misma categoría con el mismo motor básico y transmisión, solo uno tiene que ser probado y cada uno va a mostrar las mismas calificaciones.

    A pesar de que la EPA continúa trabajando para hacer que la economía de combustible sea más eficiente, simplemente no es posible ser 100% preciso, ya que no todo el mundo conduce igual, por los diferentes estilos de manejo o condiciones del clima y la carretera.

    Todas estas diferencias pueden tener un serio impacto en la eficiencia del combustible. A pesar de que no son perfectas, según un estudio reciente de la AAA, las marcas de la EPA difieren de los resultados en el mundo real.

    Un estudio de la AAA (American Automobile Association) encontró que el 81.8 por ciento de los conductores dijeron que habían superado los índices EPA de sus vehículos: aquellos con transmisión manual tuvieron resultados 17% más altos, en promedio, y los automáticos un 7% sobre las calificaciones oficiales.

    Las calificaciones de la EPA y el ahorro de combustible en el mundo real son, en muchos casos, diferentes. Los motores turbo se han vuelto cada vez más comunes en los últimos años como una forma de proporcionar más potencia sin que, en teoría, se sacrifique la economía de combustible.

    Pero de acuerdo a la hoja de información de la AAA, los vehículos equipados con un motor V6 turbo entregan 9% menos economía de combustible que las calificaciones de la EPA, y los equipados con motores turbo de 4 cilindros vienen con resultados de eficiencia de combustible un 4% menores que sus contrapartes de la EPA.

    Así que cuando usted vea los datos en su vehículo nuevo, no crea que son totalmente reales. Hay muchas discrepancias entre esos datos y la realidad.