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    ¿Llegarán las algas a ser el combustible del futuro?

    algas_biodiesel

    Por Enrique Kogan (@autos_enrique)

    Hoy en día, la mayoría de los vehiculos funcionan con gasolina tradicional. Hay combustible, diésel, hidrógeno, etanol, gas y hay electricidad, pero la gasolina sigue siendo el combustible de elección.

    Pero la ciencia de hoy tiene otras ideas sobre cómo alimentar los vehículos, por lo que algún día usted puede estar cargando su tanque con algas.

    Las microalgas son un montón de organismos unicelulares que son capaces de fotosíntesis. Esto significa que a medida que absorben la luz del sol se convierten en energía.

    Algunos tipos de microalgas producen aceites para almacenar esa energía, y los aceites son lo que los científicos esperan convertir en combustible para nuestros vehículos, siendo éste el mejor para el medio ambiente, ya que reduce la contaminación y es un recurso renovable.

    Desde hace tiempo se han empleado algas para crear combustibles; sin embargo, éstas requieren de una alta dosis de fertilizante para crecer rápidamente. El agua residual es una excelente fuente de nutrientes, pero trasladarla a los estanques de algas es costoso. La respuesta: llevar las algas directo a la fuente, gracias a las granjas de plástico.

    ¿Cuál es la efectividad de este sistema? De acuerdo a los resultados, con cinco kilómetros cuadrados de granjas, se podrían obtener hasta 2.4 millones de galones de biocombustible al año.

    Una prueba realizada en San Francisco demostró que cuatro granjas de nueve metros puede producir hasta 2 mil galones por acre. Además, existe la ventaja de que las granjas de algas no necesitan un sistema de enfriamiento, un problema muy común en los estanques artificiales, ya que el agua que rodea la bolsa ayuda a ese propósito.

    Aunque los avances son significativos, existen algunos problemas técnicos por resolver. El principal es la gran cantidad de plástico que se emplearía. Los contenedores de las algas tendrían que cambiarse cada año, así como sustituir aquellas que se deterioren por fenómenos naturales. Si una bolsa se rompe, no existe riesgo de contaminación, ya que el alga perecería en el agua residual, con un escaso impacto ambiental.

    Asimismo, las bolsas que ya han sido empleadas en granjas pueden ser recicladas después de un proceso de limpieza y reutilizadas. Los resultados son mejores en zonas cálidas y soleadas, por lo que suena interesante como una opción para países emergentes con estos climas.

    Por ahora estos procesos son caros. Una vez que esos obstáculos se superen, las algas tienen una oportunidad de convertirse en una fuente de combustible ampliamente aceptado.

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