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    General Motors rechazó la fusión con FCA

    PicMonkey Collage

    Por Enrique Kogan (@autos_enrique)

     

    Hubiera sido una fusión inesperada, pero se esperaba la respuesta. Oficialmente la CEO de General Motors, María Barra, dijo claramente: “No, Sergio. Gracias, pero no”.

    Barra reconoció que Sergio Marchionne había contactado a GM, pero ella sostiene que General Motors no está interesado en ninguna vinculación con FCA. A lo Charly García, Barra le repitió, “Say No More”.

    El CEO de FCA (Fiat Chrysler Automobile), Sergio Marchionne, -para mi gusto, uno de los mejores CEOs de la industria-, está empujando su suerte más allá de cualquier cosa que la industria automotriz haya visto antes.

    Marchionne ha dicho en los últimos meses que es necesario que haya consolidación entre los fabricantes de automóviles a nivel mundial, para eliminar gastos de desarrollo y fabricación, así como ruidosos despidos.

    Básicamente, Marchionne debe de saber que el grupo de fabricantes de automóviles en el Top 10 hace básicamente los mismos autos y camiones.

    Su búsqueda de inversores externos es sólo el último paso de Marchionne para encontrar un socio para el fabricante de automóviles italiano-americano, que ha registrado 108 mil millones de dólares en ventas en el último año fiscal.

    A Marchionne le preocupa que FCA se ha recuperado lo más posible tras su la quiebra del 2009 y su rescate, y ahora se enfrenta a competidores con mejores finanzas que lo podrían llevar a otra futura quiebra.

    Y, según las noticias que han ido llegando, una estrategia similar de fusión podría ser empleada con al menos un fabricante de automóviles europeo (probablemente Peugeot-Citroen), pero creo que esta no es una buena idea.

    En realidad nunca han sido de mucho entusiasmo las fusiones entre los fabricantes de automóviles de Detroit. GM, Ford y Chrysler han existido de forma independiente durante décadas.

    Obviamente no es que GM no haya tenido muchas oportunidades para fusionarse con Chrysler en el pasado, ya que han tenido más de 50 años para hablar. No olvidemos que Chrysler fue rescatada en el 1980 y de nuevo después de la crisis financiera.

    Además, aunque GM pudiera estar interesado en un futuro negocio, solo lo haría para recoger la mejor marca de la FCA, Jeep, porque Chrysler y Dodge terminarán en una generación como Plymouth, Oldsmobile y Mercury, divisiones que no atraen a las nuevas generaciones.

    Ni los Fiat y los Alfa Romeos para conseguir nuevos jóvenes pudieran alentar a GM a fusionarse. Los vehiculos italianos nunca han sido fiables para el mercado americano, y GM lo sabe.

    Una fusión GM-FCA crearía una limpieza de marcas y culturas, y es probable que introduzca una lucha de poderes que no terminaría bien, ni nunca sería bien vista por las fuertes uniones de trabajadores automotrices.

    Además de lo que podría pasar en la sala de juntas, es difícil ver por qué GM vería como ganancia el unirse con FCA. Incluso conseguir Jeep es cuestionable, porque GM tiene sus propias pick-ups y SUVs también.

    Y mientras un carismático CEO como Sergio Marchionne, algo parecido a un Lee Iacocca, todavía puede girar la llave y poner el pie en el acelerador, no le gustaría tener a nadie por encima de él.

    Marchionne ha estado en todo en los últimos tiempos. El año pasado, él depuso a quien durante mucho tiempo fue el presidente de Ferrari, Luca di Montezemolo, y se puso a cargo de la marca, y está esperando ofrecerla a través de una oferta pública inicial a finales de este año.

    Se espera que el 2016 sea testigo del anuncio de que Ferrari está construyendo un SUV de lujo y el aumento gradual de la producción de 10 mil vehículos al año de los actuales 7 mil, algo que enardecerá a los amantes de la marca de Turín.

    Chrysler fue dejada por muerta después de la crisis financiera, pero el gobierno decidió dejarla vivir y descargar todo el problema de Marchionne para convencer a la administración de Obama a prestarle 6 mil millones de dólares para ayudar a que el trato sucediera.

    El problema ahora es que la industria está en auge y la presión está en Marchionne para reforzar los márgenes de la FCA, porque las ventas no están resultando en grandes beneficios.