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    Ford acuerda con Toyota traer más aplicaciones al salpicadero

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    Por Enrique Kogan (@autos_enrique

    A medida que la tecnología avanza, los vehículos se están convirtiendo en teléfonos inteligentes con ruedas. Pero la mayoría de los sistemas de información y entretenimiento automotriz aún no tienen el rango de aplicaciones y la capacidad de actualización asociados con los dispositivos portátiles. Y peor, no hay un estándar único para la integración de teléfonos inteligentes al vehículo, algo que es confuso para los consumidores.

    Según los concesionarios de autos, las interfaces de información y entretenimiento del automóvil se encuentran entre las quejas más frecuentes de los compradores.

    Ahora, Apple y Google han entrado al mundo automotriz con información y entretenimiento, en sus propias plataformas de integración de dispositivos, creando más confusión.

    Ambos están inicialmente trayendo un puñado de aplicaciones a los vehículos, que solo sirven si usted tiene un smartphone iPhone o Android compatible, conectado al auto a través de USB. Mientras esto pase, incluirá a una amplia cantidad de conductores, pero deja afuera a muchos otros.

    Ford ha impulsado un enfoque alternativo y estandarizado para la integración de dispositivos y el desarrollo de aplicaciones con su SecureDeviceLink (SDL), y no solo por sus propios vehículos.

    Ford puso a disposición la versión de código abierto de su plataforma “AppLink”, propiedad de otras compañías de automóviles a principios de 2013, que permite el control de aplicaciones de teléfonos inteligentes a través de prácticamente cualquier interfaz de información y entretenimiento de cualquier vehículo.

    Junto con este enfoque de código abierto, el fabricante de automóviles también dio a conocer su programa para desarrolladores, que facilita la escala y la velocidad de salida al mercado para los desarrolladores de aplicaciones, ya que solo tienen que integrarse una vez para trabajar a través de múltiples plataformas automotrices.

    Ford también adquirió Livio, un programador que desarrolló el “middleware” que puede trabajar con casi cualquier hardware y software, para poner orden en el caos de los sistemas de información y entretenimiento de los fabricantes de automóviles, y la multitud de teléfonos inteligentes que los conductores integran dentro del automóvil.

    Más de dos años después de que Ford ofreció por primera vez SDL a otros fabricantes de automóviles, Toyota anunció la semana pasada que ha llegado a un acuerdo con Ford para explorar la colaboración con Livio, para la ejecución de la tecnología “SmartDeviceLink” en futuros vehículos Toyota y Lexus.

    Es el primer paso para Ford ganando terreno con SDL, y posiblemente para la integración de dispositivos portátiles de coalescencia, en torno a una norma común en los vehiculos y la creación de una nueva gama de aplicaciones específicas del mismo. SDL ofrece ventajas con respecto a los sistemas existentes de los fabricantes de automóviles, así como frente a Apple y Android.

    La principal de ellas es la posibilidad de utilizar la plataforma para crear un sistema de información y entretenimiento del dispositivo que conserve los componentes clave de marca de SDL, que está diseñado para trabajar con la arquitectura existente de mando y control del vehículo, incluyendo el reconocimiento de voz.

    Ford también señaló que, a diferencia de CarPlay y Android Auto, los sistemas desarrollados por SDL no necesitan una conexión celular para todas las funciones.

    Ford ha registrado alrededor de 12 mil desarrolladores con el atractivo de ser capaz de crear una sola aplicación a través de SDL, que se puede utilizar en múltiples plataformas, en lugar de tener que desarrollar una aplicación para cada sistema operativo móvil individual.

     

    ¿Salpicadero o tablero?

    En Latinoamérica lo llaman tablero o salpicadero. Para comprender el origen de esta última, hay que ir a los tiempos en que un auto era tirado por caballos, y albergaba espacio para dos ocupantes en su carrocería.

    En aquella época, los carruajes incorporaban, bajo los pies del conductor, un tablero de madera en forma de “L”, que servía para evitar que las salpicaduras del agua y el barro llegasen hasta el conductor o su acompañante. De ahí el nombre “salpicadero”.