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    Con el cambio en Cuba, llegarán nuevos autos a posicionarse rápidamente

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    Por Enrique Kogan (@autos_enrique)

    ¿Los cubanos estarán dispuestos a aceptar el cambio y tirar sus viejos autos americanos? Está por verse. En medio de las conversaciones de la restauración diplomática entre Cuba y Estados Unidos, La Habana ya está cambiando.

    Según indicios, el aspecto de “cápsula del tiempo” de la ciudad va a desaparecer cuando el largo proceso de modernización de Cuba acelere, con las marcas internacionales de siempre, los grandes cruceros y la afluencia de turistas que demandan instalaciones familiares modernas.

    La hermosa arquitectura todavía puede estar en un estado de deterioro, pero ya hay un sentido de optimismo entre los 12 millones de habitantes de la isla; ya los acentos americanos se escuchan en todas partes.

    Las flotas de taxis modernos, principalmente Kia y algunos Healy, suplantan las versiones privadas de innumerables viejas “carcachas” americanas, pero las flotas de viejos autos todavía están allí.

    Bajo el sistema de partido único de Cuba, el mercado de automóviles nuevos está estrechamente regulado y un nuevo sedán de marca cuesta más de 200 mil dólares. Durante décadas, sólo los vehículos pre-revolucionarios podían ser comprados y vendidos libremente. Por eso, muchos se han quedado en el camino.

    A principios de los años 50, los Chevy parecían ser los más comunes, aunque había Ford, Buick, DeSoto, Plymouth y Oldsmobile. Hasta los 50, los Cadillac eran el toque aristocrático para los pudientes.

    En los Estados Unidos, el Chevy Bel Air del 57 era quizás el vehículo más codiciado de la época, con su distintiva “aleta”, aunque los cubanos prefirieron los modelos de 1955 y 1956.

    Por ahora, La Habana sigue siendo una ciudad sin cadenas globales reconocibles, prácticamente sin neón o carteles de publicidad comercial y casi sin edificios altos.

    En las callejuelas del centro, es posible ver a los ingeniosos mecánicos reconstruyendo los modelos de 50 o 60 años de edad, como los Ford y GM. En muchos casos, los viejos motores V8 fueron sustituidos por los populares Lada de la era soviética, viendo que la mayoría de los autos americanos de los años 50 emiten el zumbido distintivo de un motor de cuatro cilindros.

    En algunos sitios, los propietarios de los automóviles más originales tienen reuniones para hablar sobre el futuro que se avecina. Hay esfuerzos de restauración; saben que algo nuevo se aproxima. En la mayoría de los casos, la falta de piezas originales hace poco menos que un milagro la restauración.

    A menudo, los techos de los convertibles se reemplazan con hojas de plástico y muchos motores originales han sido reemplazados con motores diesel, porque son más baratos.

    En los años 80, un legendario detective británico de automóviles llamado Colin Crabbe logró sacar muchos viejos modelos, incluyendo un par de Jaguar XKSS, que estaban parados después de la revolución. Lo que hoy queda es un gran número de vehículos que ya no sirven ni para restaurar.

    Alrededor de 60 mil autos antiguos se han quedado en las carreteras de Cuba desde antes de la revolución, pero encontrar uno con valor de colección es un reto. Por cada joya escondida, hay miles de vehiculos golpeados, y en gran medida despojados de sus piezas originales.

    Algunos clásicos restaurados a medias ya se han puesto a trabajar para el turismo y la industria. Hay muchos convertibles en La Habana Vieja que se utilizan para ofrecer tours.

    El cambio está, sin duda, en el camino, y no se sabe si los nuevos vehiculos vendrán de China, Europa o Estados Unidos, pero la necesidad de una nueva transportación es vital para un futuro desarrollo.

    Los vuelos están abarrotadas de turistas extranjeros deseosos de ver la isla antes de la plena liberalización. Los días de la atmósfera del Buena Vista Social Club ya están disminuyendo.

    Se dice que ya están otorgadas las franquicias de los concesionarios de automóviles para muchos cubanos que viven en Estados Unidos y ya son propietarios de algunas de ellas. Se ha hablado mucho del tema, pero, ¿quién será el primero en abrir si el acuerdo de apertura se firma? Ya se verá.